
Un grupo de investigadores de la University of Waterloo, en Canadá, trabaja en una innovadora tecnología que podría transformar el tratamiento de los cálculos renales. Se trata de un diminuto robot flexible, suave y controlado por magnetismo, diseñado para llegar directamente al lugar donde se forman las piedras y disolverlas sin necesidad de procedimientos quirúrgicos.
La propuesta nació a partir de una pregunta clave: en lugar de intentar romper los cálculos desde el exterior del cuerpo, ¿por qué no llevar un pequeño dispositivo hasta el sitio exacto donde se originan? Con ese objetivo, el equipo desarrolló un filamento de apenas un centímetro de longitud, fabricado con materiales blandos e impregnado de partículas magnéticas.
El microrrobot también está cargado con ureasa, una enzima capaz de elevar el pH de la orina y favorecer la disolución natural de los cálculos de ácido úrico. Mediante un imán externo, los investigadores logran guiar el dispositivo a través de un modelo del sistema urinario, mientras un sistema de ultrasonido permite seguir sus movimientos en tiempo real.
Una vez que el filamento alcanza el cálculo renal, libera la ureasa y comienza a actuar de forma gradual sobre su superficie. En las primeras pruebas, realizadas en orina artificial y en modelos anatómicos impresos en 3D, el dispositivo logró reducir de manera significativa el tamaño de las piedras, ofreciendo una disolución más suave y controlada en comparación con los tratamientos actuales.
Aunque esta tecnología aún no ha sido probada en animales ni en seres humanos, los resultados iniciales son considerados prometedores por la comunidad científica. Los próximos pasos incluyen la realización de ensayos en organismos vivos, el perfeccionamiento del sistema de guiado magnético y el desarrollo de la infraestructura necesaria para que estos microrrobots puedan ser utilizados en entornos clínicos en el futuro.
