
La ruda no es una planta cualquiera. Desde hace miles de años ha sido considerada una aliada poderosa, tanto en la medicina tradicional como en los rituales espirituales de distintas culturas.
No es suave, no es decorativa… es intensa, y por eso siempre se le ha tratado con respeto.
Una planta que “avisa”
La ruda tiene un olor fuerte, penetrante, casi incómodo para algunos. Y eso no es casual.
Las culturas antiguas decían que la ruda no engaña:
si te molesta, es porque no estás preparado para ella.
Esa intensidad fue interpretada como una señal de protección. Se creía que la ruda ahuyenta lo negativo, tanto a nivel físico como energético.
Poder protector en culturas antiguas
- En la Roma antigua, se usaba para protegerse del mal de ojo.
- En la Edad Media, se colgaba en puertas y ventanas para evitar enfermedades y malas influencias.
- En muchas tradiciones mediterráneas y latinoamericanas, aún hoy se planta ruda cerca de casa como escudo natural.
No se veía como superstición, sino como sabiduría transmitida de generación en generación.
La ruda y la limpieza energética
Uno de los usos más conocidos de la ruda es la limpieza energética.
Se empleaba en sahumerios, baños rituales o simplemente pasando una ramita por el cuerpo para “barrer” cargas pesadas, envidias o estados emocionales densos.
Curiosamente, quienes creen en esto dicen algo muy concreto:
la ruda “se seca” cuando ha absorbido demasiado.
Por eso nunca se la considera una planta para tener sin cuidado: si se marchita, algo ha hecho.
Uso medicinal tradicional (con respeto)
En la medicina popular, la ruda se utilizó en pequeñas dosis para:
- aliviar dolores musculares
- mejorar la circulación
- calmar espasmos
⚠️ Pero aquí la tradición es clara: la ruda no se usa a la ligera.
En dosis altas puede ser tóxica, y por eso siempre se decía que solo manos sabias debían prepararla.
Una planta que no es para todo el mundo
A diferencia de otras hierbas “amables”, la ruda tiene fama de elegir a quien la cuida.
Hay quien dice que crece fuerte en algunas casas y muere en otras sin razón aparente.
Más allá de creer o no en lo espiritual, lo cierto es que la ruda impone respeto:
no se la toca sin saber,
no se la usa sin intención,
no se la desprecia sin consecuencias… al menos en la tradición.
Sabiduría verde que resiste al tiempo
Hoy, en un mundo cada vez más tecnológico, la ruda sigue presente en balcones, jardines y rituales familiares.
No porque esté de moda, sino porque hay conocimientos que no se olvidan.
La ruda nos recuerda algo simple y profundo:
la naturaleza no solo cura el cuerpo,
también habla a quien sabe escucharla 🌿
