Los pulpos están considerados uno de los animales más inteligentes del planeta, pero lo que muchos desconocen es que su sistema nervioso es único en el reino animal: no dependen de un solo cerebro para pensar y actuar.

Un sistema nervioso extraordinario

Aunque los pulpos tienen un cerebro central, más del 60 % de sus neuronas se encuentran en los brazos. Cada uno de sus ocho brazos posee una red neuronal tan compleja que puede procesar información y tomar decisiones de forma independiente, sin necesidad de consultar constantemente al cerebro principal.

En la práctica, esto significa que:

  • Un brazo puede explorar, manipular objetos o abrir una concha de manera autónoma.
  • El pulpo puede realizar varias acciones complejas al mismo tiempo.
  • Si un brazo se pierde, el animal puede regenerarlo sin “reentrenar” todo el sistema nervioso.

¿Pueden pensar con los brazos?

Experimentos han demostrado que los brazos de un pulpo pueden:

  • Reconocer texturas y formas.
  • Aprender patrones simples.
  • Reaccionar ante estímulos incluso cuando están parcialmente desconectados del cerebro central.

Esto ha llevado a algunos científicos a describir al pulpo como un organismo con una inteligencia distribuida, más parecida a una red que a un centro de control único.

Inteligencia que sorprende a los científicos

Los pulpos también destacan por otras habilidades cognitivas poco comunes en invertebrados:

  • Uso de herramientas (como conchas o piedras para protegerse).
  • Capacidad para resolver laberintos.
  • Aprendizaje por observación.
  • Reconocimiento de personas humanas concretas.

Todo esto ocurre en animales que viven relativamente poco tiempo, lo que hace aún más fascinante su desarrollo cognitivo.

Un modelo para la ciencia y la robótica

El estudio del sistema nervioso de los pulpos está inspirando avances en:

  • Robótica blanda, con brazos flexibles e inteligentes.
  • Inteligencia artificial distribuida.
  • Nuevas formas de entender la conciencia animal.

Conclusión

Los pulpos no solo son maestros del camuflaje: son un ejemplo extremo de cómo la inteligencia puede organizarse de formas muy distintas a la humana. Su “mente repartida” desafía la idea clásica de que pensar requiere un único cerebro centralizado.

por Santi R.A.

Santi vive en Cornellà de Llobregat, Barcelona. Se dedica al diseño gráfico y a la maquetación de publicidad y catálogos, combinando creatividad con nuevas herramientas digitales y soluciones visuales cuidadas. La familia ocupa un lugar central en su vida y es una fuente constante de sentido y responsabilidad. En su forma de ver el mundo, el budismo tiene un peso importante: cree en la reencarnación, en el aprendizaje continuo y en vivir con mayor conciencia, serenidad y compasión. Busca una vida sencilla, con equilibrio, reflexión y coherencia entre lo que piensa y lo que hace.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *