Jugar podría no ser exclusivo de animales con grandes cerebros. Un estudio observó a abejorros haciendo rodar bolas de madera sin recibir comida a cambio.
Una investigación publicada en Animal Behaviour en 2022, con participación de Queen Mary University de Londres y la Universidad de Oulu, encontró un comportamiento inesperado en estos insectos.
En uno de los experimentos, 45 abejorros podían llegar directamente a una zona de alimentación o desviarse hacia unas pequeñas bolas de madera. Algunos eligieron detenerse y moverlas repetidamente, aunque hacerlo no les proporcionaba ninguna recompensa alimentaria.
Los más jóvenes hicieron rodar más bolas que los mayores. Además, los investigadores comprobaron que aquella actividad no servía para conseguir alimento, despejar el camino o aparearse, y se desarrollaba sin condiciones de estrés.
Por sus características, el comportamiento cumplía los criterios científicos del juego animal. Eso no demuestra que los abejorros sientan diversión como nosotros, pero abre una pregunta fascinante: ¿cuánto nos queda por descubrir sobre la vida de los insectos?
A veces, las mayores sorpresas de la naturaleza caben en unas diminutas alas.

