El Informe Planeta Vivo 2026 de WWF revela un fuerte retroceso de la fauna y demuestra que protegerla puede dar resultados.
El tamaño de las poblaciones de vertebrados estudiadas ha disminuido un 73% de media entre 1970 y 2022. El análisis reúne datos de 5.790 especies y refleja décadas de presión sobre la naturaleza. Esa cifra describe la evolución de las poblaciones monitorizadas: no significa que haya desaparecido el 73% de todas las especies ni de todos los animales del planeta.
Los ecosistemas de agua dulce son los más afectados, con un descenso medio del 85%. La pérdida y degradación de los hábitats aparece como la principal amenaza para la fauna estudiada.
Pero el informe también aporta una noticia alentadora: la mitad de las poblaciones analizadas se mantienen estables o aumentan. La recuperación de poblaciones de tigres, tortugas verdes y atunes demuestra que las medidas de conservación pueden funcionar cuando se sostienen en el tiempo.
WWF reclama cambios en cómo producimos alimentos, generamos energía y financiamos la economía. Su mensaje es claro: todavía podemos favorecer la recuperación de la naturaleza, pero proteger especies aisladas no basta si sus hábitats siguen deteriorándose.

