Tu piel alberga un pequeño mundo que casi nunca vemos. Entre sus habitantes están los Demodex, unos ácaros diminutos que suelen convivir con nosotros sin causar molestias. Descubrirlos puede sorprender, pero su presencia habitual no equivale a una enfermedad.
¿Quiénes son estos pequeños vecinos?
Son arácnidos microscópicos, parientes de las arañas. Tienen un cuerpo alargado y ocho patas cortas junto a la cabeza. Miden aproximadamente entre 0,15 y 0,4 milímetros: para apreciar su aspecto se necesita un microscopio.
En los humanos destacan dos especies: Demodex folliculorum, que habita en los folículos pilosos, y Demodex brevis, asociado a las glándulas sebáceas. La frente, las mejillas, los lados de la nariz y las pestañas son algunos de sus lugares habituales.
Una vida que pasa desapercibida
Según la especie, aprovechan células cutáneas o el sebo, la sustancia grasa que produce nuestra piel. Su actividad se desarrolla principalmente por la noche, cuando pueden desplazarse entre folículos. Son comunes en adultos y mucho menos frecuentes en niños pequeños.
¿Hay que preocuparse?
Normalmente, no. Su presencia por sí sola no exige tratamiento ni demuestra una falta de higiene. Sin embargo, si proliferan en exceso pueden intervenir en un cuadro llamado demodicosis, con enrojecimiento, descamación o irritación. También pueden afectar a los párpados.
Si aparecen molestias persistentes, conviene consultar a un profesional: esos síntomas pueden tener distintas causas y no permiten diagnosticar Demodex por cuenta propia. Sin síntomas, no hace falta intentar eliminarlos ni recurrir a tratamientos antiparasitarios.
Estos diminutos vecinos nos recuerdan algo fascinante: incluso nuestra piel es un ecosistema lleno de vida que suele pasar inadvertida.
Fuentes: DermNet: Demodex y Cleveland Clinic: Demodex (Face Mites). Artículo divulgativo.

