Una pequeña muestra de roca espacial guarda una pista sobre nuestros orígenes: en el asteroide Bennu se han encontrado moléculas que también utiliza la vida en la Tierra.
Un equipo de científicos japoneses y estadounidenses identificó ribosa y glucosa en las muestras que la misión OSIRIS-REx de la NASA trajo a nuestro planeta en 2023. El hallazgo se dio a conocer en 2025.
La ribosa forma parte del ARN, una molécula fundamental para el funcionamiento de los seres vivos. La glucosa, por su parte, es una importante fuente de energía. Según la NASA, es la primera vez que se identifica glucosa en una muestra extraterrestre.
Esto no significa que hayan encontrado vida en Bennu. Lo que aparece son algunos de sus ingredientes químicos, capaces de existir fuera de nuestro planeta.
El descubrimiento respalda la hipótesis de que asteroides y meteoritos pudieron aportar a la Tierra primitiva moléculas que contribuyeron al origen de la vida. Todavía no explica cómo surgieron los primeros organismos, pero añade una pieza al rompecabezas.
Una roca que viaja por el espacio puede guardar pistas sobre una de las preguntas más profundas de la ciencia: ¿cómo empezó todo?

